Archivo para Febrero, 2010

Que el camino salga a tu encuentro.

Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos.

Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano.

Que vivas por el tiempo que tú quieras, y que siempre quieras vivir plenamente.

Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron, pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron.

Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos, pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles.

Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día.

Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.

Que nunca caiga el techo encima de ti y que los amigos reunidos
debajo de él nunca se vayan.

Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta.

Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte.

Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño.

Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen, los ángeles
te protejan, y el cielo te acoja.

Y que la fortuna de las colinas Celtas te abrace.

Que las bendiciones de San Patricio te contemplen.

Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero.

Que la buena suerte te persiga, y cada día y cada noche tengas
muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para que te consuelen aquellos a quienes amas, y que se colme tu corazón con todo lo que desees.

Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos,
que el infortunio te sea breve y te deje rico en bendiciones.

Que no conozcas nada más que la felicidad, desde este día
en adelante.

Que Dios te conceda muchos años de vida, de seguro. Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.

Que el camino salga a tu encuentro.

Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos …

…así sea cada año y para siempre!

UN REGALO PARA TI.

El otro día, una persona joven me preguntó:
¿Qué se sentía ser viejo? Me sorprendió mucho,ya que no me consideraba vieja.
Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le explique que era una pregunta interesante…

Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo…
Soy la persona que quiero ser…
Algunas veces me desespero al ver mi cuerpo, las arrugas, los ojos con ojeras, la celulitis.
Y a menudo me sorprendo de la persona que vive en mi espejo.
Pero no me preocupo por esas cosas por mucho tiempo.

No cambiaría mi amada familia, ni a mis sorprendentes amigos, ni mi maravillosa vida, por menos cabellos canosos y un estómago plano.

Me he convertido en mi amiga. No me regaño por no hacer mi cama, o por comer esa galleta extra…

Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y oler las flores.
He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.

¿A quién le interesa si escojo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quién sabe qué hora?
Bailaré conmigo al ritmo de esos maravillosos acordes de los 50´s y 60´s. Y si después deseo llorar por algún amor perdido… ¡Lo haré!

Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre un cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini.
Ellas también se harán viejas, si tienen suerte…

Sé que algunas veces soy olvidadiza, pero me acuerdo de las cosas importantes. A través de los años mi corazón ha sufrido…
Por la pérdida de alguien querido, por el dolor de un niño, o por ver morir a mi mascota.

Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza, lo que nos hacer crecer.
Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto.

Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud,
antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.

Cuando se envejece, es más fácil ser positivo. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar.

Cuando se envejece, es más fácil ser positivo. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar.

Ahora bien, para responder a la pregunta, con sinceridad puedo decir:

¡Me gusta ser vieja, porque me ha dado mi libertad!

Me gusta la persona en la que me he convertido. No voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, no perderé tiempo en lamentarme por lo que pudo ser, o preocuparme de lo que será.

Trataré de…
Amar sencillamente.
Amar generosamente.
Hablar amablemente.
Y el resto, dejárselo a Dios.

Qué bello es comtemplar las flores y aspirar su fragancia…
Qué bellas son las mariposas que vuelan de flor en flor…
Queridos amigos, disfruten sus años de vida y no se preocupen por haber perdido su juventud.
Sonrían cada mañana, porque Dios se despierta antes que nosotros para colgar el sol y poder verlo desde nuestras ventanas…

A dos grupos de personas se les hizo esa pregunta

El primer grupo contestó de la siguiente manera:

Arquitecto:Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.

Ingeniero : Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.

Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.

Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.

Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.

Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.

El segundo grupo contestó lo siguiente :

Preso de por vida: Caminar libre por las calles.

Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.

Sordo Mudo : Escuchar el sonido del viento y poder decir a las personas cuánto las amo .

Inválido: Correr en una mañana soleada.

Persona con una enfermedad terminal : Poder vivir un día más.

Huérfano : Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mi familia.

“No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero”.

Solo por hoy, en la mañana, voy a sonreír cuando vea tu rostro y reír cuando tenga ganas de llorar.

Solo por hoy, en la mañana, no pelearé contigo por la ropa que quieres ponerte o por cuanto tardas y la prisa que tengo, voy a sonreir y a decirte que luces grandios@.

Solo por hoy, pediré un día de descanso o vacaciones o haré las gestiones necesarias, sólo para llevarte al parque a jugar.

Solo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a dejarte que me enseñes como armar un rompecabezas.

Solo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujas de jabón

Solo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar, cuando tu grites y llores cuando pase el carro de los helados, y voy a salir contigo a comprarte uno.

Solo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ti cuando crezcas y voy a pensar otra vez en todas las decisiones que haya hecho acerca de ti.

Solo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contare una historia acerca de cuando tu naciste, de la gran bendición que eres en mi vida y sobre todo de lo mucho que te quiero.

Solo por esta noche, te dejaré salpicar en la bañadera y no me voy a enojar.

Solo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el jardín a contar las estrellas y a pedir deseos.

Solo por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabello mientras rezas sìmplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.

Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus tumbas en lugar de sus camas, y en las madres y padres que están en los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder hacer nada más.

Y cuando te de un beso de buenas noches te voy a estrechar un poco más fuerte y un poco más de tiempo, diciéndote a tu oído:
¡¡¡ HIJ@, TE AMO !!!

Así, agradeceré a Dios por ti y no le pediré nada, excepto, un día más.

¿Te gustó?. Te pido un enorme favor: pasá esto a otras mamás y papás, e incluso a quienes no lo son.
Actualmente nuestras rutinas diarias nos absorben, incluso al grado que olvidamos el hermoso regalo que son realmente los niños.

Pero hazlo hoy!!! No podemos saber si Dios nos dará UN DIA MÁS Por grandes que sean nuestros hijos, un TE AMO los hace sentir tan bien como a ti te hará decírselos.

Mi hija me había telefoneado varias veces, para decirme: “Mamá, tienes que venir a ver los narcisos antes de que se acaben.” Yo deseaba ir, pero era un camino de dos horas desde Laguna hasta Lake Arrowhead. “Iré este martes”, le prometí con cierta renuencia, cuando llamó por tercera vez.
El martes amaneció frío y lluvioso. Sin embargo, había yo prometido, y manejé hasta allá a regañadientes. Cuando finalmente entré a la casa de Carolina, los gozosos sonidos de niños felices me dieron la bienvenida. Encantada, abracé y saludé a mis nietos.

“¡Olvida los narcisos, Carolina! ¡El camino está invisible con estas nubes y esta niebla, y no hay nada en este mundo, excepto tú y estos pequeños, que yo desee ver tanto como para manejar una pulgada más!”
Mi hija sonrió calmadamente y dijo: “Nosotros manejamos en estas condiciones todo el tiempo, Mamá.” “Bueno”, le aseguré, “no me harás volver al camino sino hasta que aclare, y entonces ¡será para encaminarme a mi casa!”

“Pero, primero, vamos a ver los narcisos. Son sólo unas pocas cuadras,” dijo Carolina. “Yo manejaré, estoy acostumbrada a esto.”
“Carolina”, dije firmemente, “por favor.”
“No te preocupes, Mamá, todo está bien, te lo aseguro. Nunca te perdonarías haberte perdido esta experiencia.”

Después de unos veinte minutos, doblamos a un angosto camino de grava y vimos un pequeño templo. Al otro lado del templo, vi un letrero hecho a mano, con una flecha, que decía: “Jardín de Narcisos.” Salimos del carro, cada una tomó a un pequeño de la mano, y yo seguí a Carolina por el sendero. Entonces, al doblar una curva, miré y quedé boquiabierta. Delante de mí estaba la vista más gloriosa.

Parecía como si alguien hubiera tomado una enorme tina de oro y la hubiera derramado sobre la cumbre del monte y sus laderas. Las flores estaban plantadas en majestuosos diseños arremolinados, grandes fajas y tiras de un anaranjado intenso, blanco cremoso, amarillo cetrino, salmón rosa, azafranado y amarillo mantequilla. Cada variedad de diferente color estaba plantada en grandes grupos, de tal manera que se arremolinaban y ondulaban como un solo río, con su propio y único matiz. Había cinco acres de flores, unas dos hectáreas y media.

“¿Quién hizo esto?”, le pregunté a Carolina.
“Una mujer nada más”, me respondió Carolina. “Ella vive en este terreno. Ésa es su casa.” Carolina señaló una casa bien cuidada con una estructura en A, pequeña y modestamente asentada en medio de toda esa gloria. Caminamos hasta la casa.

En el patio, vimos un letrero. “Respuestas a las Preguntas que Yo Sé que Estás Haciendo”, decía el encabezado. La primera respuesta era una sencilla: “50, 000 bulbos.” La segunda respuesta era: “Uno a la vez, por una mujer. Dos manos, dos pies y un cerebro.” La tercera respuesta era: “Comenzó en 1958.”

Para mí, ese momento fue una experiencia-que-cambia-la-vida. Pensé en esta mujer a quien nunca había conocido, quien, hacía más de cuarenta años había empezado a traer, un bulbo cada vez, su visión de belleza y gozo a una obscura cima de un monte. Plantando un bulbo cada vez, año tras año, esta mujer desconocida había cambiado para siempre el mundo en que vivía.

Un día cada vez, ella había creado algo de extraordinaria magnificencia, belleza e inspiración. El principio que su Jardín de Narcisos enseñó es uno de los grandes principios para celebrar.

Esto es, aprender a movernos hacia nuestras metas y deseos un paso cada vez –a menudo tan sólo un pasó de bebé cada vez- y aprender a amar el hacer, aprender a usar la acumulación de tiempo.

Cuando multiplicamos minúsculos espacios de tiempo con pequeños incrementos de esfuerzo diario, encontraremos que podemos realizar cosas magníficas. Podemos cambiar el mundo…

“Me pone triste, en cierto modo”, admití a Carolina. “¿Qué hubiese yo logrado si yo hubiese pensado en una meta maravillosa hace unos treinta y cinco o cuarenta años, y hubiese yo trabajado esa meta ‘un bulbo cada vez’ a través de todos esos años? ¡Nada más piensa en lo que yo hubiera realizado!”
Mi hija resumió el mensaje del día en su manera directa usual: “Empieza mañana”, dijo.

Ella estaba en lo cierto. Es tan sin sentido pensar en las horas perdidas del ayer. La manera de hacer el aprendizaje una lección de fiesta en vez de una causa de pesar es preguntar nada más: “¿Cómo puedo usar esto hoy?”

Usa el Principio Narciso. No esperes…
Hasta que tu carro o tu casa estén pagados.
Hasta que consigas un nuevo carro o casa.
Hasta que termines la escuela.
Hasta que regreses a la escuela.
Hasta que limpies tu casa.
Hasta que organices tu cochera.
Hasta que limpies tu escritorio.
Hasta que bajes cinco kilos.
Hasta que subas cinco kilos.
Hasta que te cases.
Hasta que te divorcies.
Hasta que tengas niños.
Hasta que los niños vayan a la escuela.
Hasta que tus hijos se vayan de la casa.
Hasta que te retires.
Hasta la primavera.
Hasta el verano.
Hasta el otoño.
Hasta el invierno.
Hasta que mueras…

No hay mejor tiempo que ahora para ser feliz.
La felicidad es un viaje, no un destino.
Así, trabaja como si no necesitaras dinero.
Ama como si nunca hubieras sido lastimado.
Danza como si nadie te estuviera mirando.

Te deseo un día precioso, un día narciso.
No tengas miedo de que tu vida termine, ten miedo de que no comience.
Si quieres iluminarle y alegrarle el día a alguien, pásale esto a alguien especial.

¡Yo acabo de hacerlo!

Quiero volver a ser feliz…………………

Fui criada con principios morales comunes.
Cuando niña, los ladrones tenían la apariencia de ladrones, y nuestra única preocupación en relación a la seguridad era que los acomodadores de los cines nos expulsaran debido a los golpes que dábamos en el suelo con los pies cuando una ponían una determinada música al inicio de los filmes, en las matinés del domingo.

Madres, padres, profesores, abuelos, tíos, vecinos, todos eran autoridades dignas de respeto y consideración.
Cuanto más próximos o más viejos, más afecto.
Inimaginable responder maleducadamente a policias, maestros, a los más ancianos, o a las autoridades.

Confiábamos en los adultos porque todos eran padres y madres de todos los muchachos y muchachas de la cuadra, del barrio, de la ciudad.
Teníamos miedo apenas de lo oscuro, de los sapos, de filmes de terror.

Hoy siento una tristeza infinita por todo lo que perdimos.

Por todo lo que mis nietos un día temerán.
Por el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos.

Matar a los padres o a los abuelos, violar niños, secuestrar, robar, engañar, poner la trampa,.. Todo, no importa cuán grave sea, termina en la banalidad de noticias policiales olvidadas después del primer intervalo comercial.

Agentes de tránsito multando a infractores, no son más que explotadores, funcionarios de la industria de las multas. Policías que persiguen malhechores están aplicando “abuso de autoridad”.

Regalías en presidios son materia votada en reuniones.
Derechos humanos para criminales, pero deberes ilimitados
para ciudadanos honestos.
No tomar ventaja es ser tonto.
Pagar puntualmente las deudas es cosa de idiotas, pero no lo es la amnistía para los estafadores.

Ladrones de traje y corbata, asesinos con cara de ángel, pedófilos de cabellos blancos.
Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, rejas en nuestras ventanas y puertas.
¡Niños muriendo de hambre!,¿Qué pasó con nosotros?.

¿Qué valores son ésos?

Autos que se valoran más que abrazos, hijos que los quieren como regalo por haber pasado el año.
Móviles en las mochilas de los recién salidos de los pañales.
TVs, DVDs, videojuegos…

¿Qué vas a querer a cambio de un abrazo, mi hijo?

Más vale un Armani que un diploma.
Más vale una pantalla gigante que una conversación.
Más vale un maquillaje que un helado.
Más valen dos centavos que un gusto.

¿Qué hogares son ésos?

Jóvenes ausentes, padres ausentes. Droga presente
¿Qué es aquello? ¿Un árbol, una gallina, una estrella, o una flor?

¿Cuándo fue que todo desapareció o se hizo ridiculo?.
¿Cuándo fue que olvidé el nombre de mi vecino?.
¿Cuándo fue que miré, sin sentir miedo, a los ojos de quién me pide ropa, comida o calzado?.
¿Cuando fue que me cerré?.

Quiero de vuelta mi dignidad y mi paz.
Quiero de vuelta la ley y el orden.
¡Quiero libertad con seguridad!.

¡Quiero sacar las rejas de mi ventana, para poder tocar las flores!
Quiero sentarme en el porche o en el patio, y tener la puerta abierta
en las noches de verano.

Quiero la honestidad como motivo de orgullo.
Quiero la vergüenza, y la solidaridad.
Quiero la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada a los ojos.
Quiero la esperanza, la alegría.
Techo para todos, comida en la mesa, salud a millón.

¡Abajo el “TENER”, viva el “SER”!
Y viva el retorno de la verdadera vida, simple como una gota de lluvia, limpia como un cielo de abril, leve como la brisa de la mañana!

Adoro mi mundo simple y común.
¿Podremos volver a ser GENTE?
¿A disentir de lo absurdo?
¿A tener el amor, la solidaridad y la fraternidad como bases?
¿La indignación ante la falta de ética, de moral o de respeto?
Quiero construir un mundo siempre mejor, más justo, más humano, donde las personas respeten a las personas.

¿Utopía? ..¿No?
Es posible si usted y yo hiciéramos nuestra parte y “contamináramos” a más personas, y esas personas “contaminaran” a más personas.

¡Comience pasando este mensaje!