Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían atracarlo. El hombre ingresó a una cueva.

Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba.

Con tal desesperación elevó una plegaria al Creador:

“Dios todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme”.

En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.

El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez mas angustiado:

“Señor te pedí ángeles, no una araña.”

Y continuó: “Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme”.

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.

Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y este quedó esperando su muerte.

Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada.

Entonces se escucho esta conversación:

Primer hombre: – Camina, entremos a esta cueva.

Segundo hombre: – No. Mira que hay telarañas, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las otras.

Pedimos cosas que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos, pero Dios nos da aquellas pequeñas cosas que se pueden volver grandes.

Como en esta lectura, a veces pedimos muros para estar seguros, pero Dios en cambio nos pide además confianza en Él, para dejar que su poder se manifieste y haga que algo como una telaraña nos de la misma protección que una muralla.

Si has pedido un muro y no ves más que una telaraña, recuerda que Dios sabe lo que cada uno de nosotros realmente necesita. Confía en Él y Él hará.

Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poderla ver cuando saliera de ahí.

Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, mirando que la mariposa luchaba por abrir el orificio cada vez más y así y poder salir.

El hombre observó que la mariposa forcejeaba duramente a fin de pasar su cuerpo por el pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.

Parecía que se había atascado. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y así fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo.

Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.

Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

La libertad y el volar solamente podían llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha, también la privaron de su salud.

Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si la naturaleza nos permitiese progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido.

Cuánta verdad hay en esto!. Cuántas veces hemos querido tomar el camino corto para salir de dificultades, el facilismo, el atajo para llegar a la cima, tomando esas tijeras y recortando el esfuerzo para poder ser libres.

Reflexión:
Necesitamos recordar que Dios es fiel y que nunca recibimos cargas mayores de las que podemos soportar, sino que Él nos da conjuntamente con la prueba, la salida para que podamos soportar.
Y necesitamos entender que a través de nuestros esfuerzos y caídas, somos fortalecidos, así como el oro es refinado por el fuego.

UN REGALO PARA TI.

El otro día, una persona joven me preguntó:
¿Qué se sentía ser viejo? Me sorprendió mucho,ya que no me consideraba vieja.
Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le explique que era una pregunta interesante…

Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo…
Soy la persona que quiero ser…
Algunas veces me desespero al ver mi cuerpo, las arrugas, los ojos con ojeras, la celulitis.
Y a menudo me sorprendo de la persona que vive en mi espejo.
Pero no me preocupo por esas cosas por mucho tiempo.

No cambiaría mi amada familia, ni a mis sorprendentes amigos, ni mi maravillosa vida, por menos cabellos canosos y un estómago plano.

Me he convertido en mi amiga. No me regaño por no hacer mi cama, o por comer esa galleta extra…

Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y oler las flores.
He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.

¿A quién le interesa si escojo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quién sabe qué hora?
Bailaré conmigo al ritmo de esos maravillosos acordes de los 50´s y 60´s. Y si después deseo llorar por algún amor perdido… ¡Lo haré!

Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre un cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini.
Ellas también se harán viejas, si tienen suerte…

Sé que algunas veces soy olvidadiza, pero me acuerdo de las cosas importantes. A través de los años mi corazón ha sufrido…
Por la pérdida de alguien querido, por el dolor de un niño, o por ver morir a mi mascota.

Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza, lo que nos hacer crecer.
Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto.

Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud,
antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.

Cuando se envejece, es más fácil ser positivo. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar.

Cuando se envejece, es más fácil ser positivo. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar.

Ahora bien, para responder a la pregunta, con sinceridad puedo decir:

¡Me gusta ser vieja, porque me ha dado mi libertad!

Me gusta la persona en la que me he convertido. No voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, no perderé tiempo en lamentarme por lo que pudo ser, o preocuparme de lo que será.

Trataré de…
Amar sencillamente.
Amar generosamente.
Hablar amablemente.
Y el resto, dejárselo a Dios.

Qué bello es comtemplar las flores y aspirar su fragancia…
Qué bellas son las mariposas que vuelan de flor en flor…
Queridos amigos, disfruten sus años de vida y no se preocupen por haber perdido su juventud.
Sonrían cada mañana, porque Dios se despierta antes que nosotros para colgar el sol y poder verlo desde nuestras ventanas…

Mi hija me había telefoneado varias veces, para decirme: “Mamá, tienes que venir a ver los narcisos antes de que se acaben.” Yo deseaba ir, pero era un camino de dos horas desde Laguna hasta Lake Arrowhead. “Iré este martes”, le prometí con cierta renuencia, cuando llamó por tercera vez.
El martes amaneció frío y lluvioso. Sin embargo, había yo prometido, y manejé hasta allá a regañadientes. Cuando finalmente entré a la casa de Carolina, los gozosos sonidos de niños felices me dieron la bienvenida. Encantada, abracé y saludé a mis nietos.

“¡Olvida los narcisos, Carolina! ¡El camino está invisible con estas nubes y esta niebla, y no hay nada en este mundo, excepto tú y estos pequeños, que yo desee ver tanto como para manejar una pulgada más!”
Mi hija sonrió calmadamente y dijo: “Nosotros manejamos en estas condiciones todo el tiempo, Mamá.” “Bueno”, le aseguré, “no me harás volver al camino sino hasta que aclare, y entonces ¡será para encaminarme a mi casa!”

“Pero, primero, vamos a ver los narcisos. Son sólo unas pocas cuadras,” dijo Carolina. “Yo manejaré, estoy acostumbrada a esto.”
“Carolina”, dije firmemente, “por favor.”
“No te preocupes, Mamá, todo está bien, te lo aseguro. Nunca te perdonarías haberte perdido esta experiencia.”

Después de unos veinte minutos, doblamos a un angosto camino de grava y vimos un pequeño templo. Al otro lado del templo, vi un letrero hecho a mano, con una flecha, que decía: “Jardín de Narcisos.” Salimos del carro, cada una tomó a un pequeño de la mano, y yo seguí a Carolina por el sendero. Entonces, al doblar una curva, miré y quedé boquiabierta. Delante de mí estaba la vista más gloriosa.

Parecía como si alguien hubiera tomado una enorme tina de oro y la hubiera derramado sobre la cumbre del monte y sus laderas. Las flores estaban plantadas en majestuosos diseños arremolinados, grandes fajas y tiras de un anaranjado intenso, blanco cremoso, amarillo cetrino, salmón rosa, azafranado y amarillo mantequilla. Cada variedad de diferente color estaba plantada en grandes grupos, de tal manera que se arremolinaban y ondulaban como un solo río, con su propio y único matiz. Había cinco acres de flores, unas dos hectáreas y media.

“¿Quién hizo esto?”, le pregunté a Carolina.
“Una mujer nada más”, me respondió Carolina. “Ella vive en este terreno. Ésa es su casa.” Carolina señaló una casa bien cuidada con una estructura en A, pequeña y modestamente asentada en medio de toda esa gloria. Caminamos hasta la casa.

En el patio, vimos un letrero. “Respuestas a las Preguntas que Yo Sé que Estás Haciendo”, decía el encabezado. La primera respuesta era una sencilla: “50, 000 bulbos.” La segunda respuesta era: “Uno a la vez, por una mujer. Dos manos, dos pies y un cerebro.” La tercera respuesta era: “Comenzó en 1958.”

Para mí, ese momento fue una experiencia-que-cambia-la-vida. Pensé en esta mujer a quien nunca había conocido, quien, hacía más de cuarenta años había empezado a traer, un bulbo cada vez, su visión de belleza y gozo a una obscura cima de un monte. Plantando un bulbo cada vez, año tras año, esta mujer desconocida había cambiado para siempre el mundo en que vivía.

Un día cada vez, ella había creado algo de extraordinaria magnificencia, belleza e inspiración. El principio que su Jardín de Narcisos enseñó es uno de los grandes principios para celebrar.

Esto es, aprender a movernos hacia nuestras metas y deseos un paso cada vez –a menudo tan sólo un pasó de bebé cada vez- y aprender a amar el hacer, aprender a usar la acumulación de tiempo.

Cuando multiplicamos minúsculos espacios de tiempo con pequeños incrementos de esfuerzo diario, encontraremos que podemos realizar cosas magníficas. Podemos cambiar el mundo…

“Me pone triste, en cierto modo”, admití a Carolina. “¿Qué hubiese yo logrado si yo hubiese pensado en una meta maravillosa hace unos treinta y cinco o cuarenta años, y hubiese yo trabajado esa meta ‘un bulbo cada vez’ a través de todos esos años? ¡Nada más piensa en lo que yo hubiera realizado!”
Mi hija resumió el mensaje del día en su manera directa usual: “Empieza mañana”, dijo.

Ella estaba en lo cierto. Es tan sin sentido pensar en las horas perdidas del ayer. La manera de hacer el aprendizaje una lección de fiesta en vez de una causa de pesar es preguntar nada más: “¿Cómo puedo usar esto hoy?”

Usa el Principio Narciso. No esperes…
Hasta que tu carro o tu casa estén pagados.
Hasta que consigas un nuevo carro o casa.
Hasta que termines la escuela.
Hasta que regreses a la escuela.
Hasta que limpies tu casa.
Hasta que organices tu cochera.
Hasta que limpies tu escritorio.
Hasta que bajes cinco kilos.
Hasta que subas cinco kilos.
Hasta que te cases.
Hasta que te divorcies.
Hasta que tengas niños.
Hasta que los niños vayan a la escuela.
Hasta que tus hijos se vayan de la casa.
Hasta que te retires.
Hasta la primavera.
Hasta el verano.
Hasta el otoño.
Hasta el invierno.
Hasta que mueras…

No hay mejor tiempo que ahora para ser feliz.
La felicidad es un viaje, no un destino.
Así, trabaja como si no necesitaras dinero.
Ama como si nunca hubieras sido lastimado.
Danza como si nadie te estuviera mirando.

Te deseo un día precioso, un día narciso.
No tengas miedo de que tu vida termine, ten miedo de que no comience.
Si quieres iluminarle y alegrarle el día a alguien, pásale esto a alguien especial.

¡Yo acabo de hacerlo!

1. Elimine los números que no son esenciales. Esto incluye la edad, el peso y la altura. Deje que los médicos se preocupen de eso.

2. Conserve sólo los amigos divertidos. Los depresivos tiran para abajo.
(Recuerde esto si es uno de estos depresivos!)

3. Aprenda siempre:
Aprenda más sobre computadoras, artes, jardinería, o lo que sea. No deje que su cerebro se vuelva perezoso.
‘Una mente perezosa es la oficina del Alemán.’ Y el nombre del Alemán es Alzheimer!

4. Aprecie más las pequeñas cosas.

5. Ría muchas veces, durante mucho tiempo y muy alto. Ría hasta que le falte el aire. Y si tiene un amigo que lo hace reír, pase mucho y mucho tiempo con él / ella!

6. Cuando las lágrimas aparecieran, Aguante, sufra y supérelo.
La única persona que se queda con nosotros toda la vida somos nosotros mismos.
VIVA mientras esté vivo.

7. Rodéese de las cosas que ama:
La familia, animales, plantas, hobbies, o lo que sea.
Su hogar es su refugio.

8. Cuide su salud:
Si es buena, manténgala.
Si es inestable, mejórela.
Si no consigue mejorarla , busque ayuda.

9. No haga viajes de culpa. Viaje al centro comercial, a un país diferente, NO donde haya culpa.

10. Dígale a las personas que ama que las ama en cada oportunidad.

Y, si no les manda esto a por lo menos cuatro personas, a quien le importa? Serán solo menos de cuatro personas que dejarán de sonreír al ver un mensaje suyo.
Pero si puede por lo menos compártalo con alguien!

SI LA VIDA ES BELLA PORQUE NO SONREÍR SIEMPRE

Había una vez un campesino chino, muy pobre, pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo: “¡Padre, qué desgracia, se nos ha ido el caballo.”

“¿Por qué lo llamas desgracia?” respondió el padre. “Veremos lo que nos trae el tiempo”.…

A los pocos días, el caballo regresó acompañado de una preciosa yegua salvaje. “¡Padre, qué suerte!” Exclamó el muchacho. “Nuestro caballo ha traído otro caballo más.”

“¿Por qué le llamas suerte?” Repuso el padre, “Veamos qué nos trae el tiempo.”

Unos días después, el muchacho quiso montar el caballo nuevo y éste no acostumbrado a un jinete, se encabritó y lo arrojó fuertemente al suelo.

El muchacho se quebró una pierna. “¡Padre, ¡qué desgracia!“, “¡Me he quebrado la pierna!“ El padre retomando su experiencia y sabiduría sentenció: “¿Por qué lo llamas desgracia? ¡Veamos que nos trae el tiempo!”

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después, pasaron por la aldea los enviados del rey buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vieron en la casa del anciano, a un joven entablillado y lo dejaron, siguiendo de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni a la desgracia ni a la fortuna como absolutas,
sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno…

La MORALEJA de este Antiguo Consejo Chino es que la vida da tantas vueltas y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno
y lo bueno, malo…

Así que esperemos el día de mañana con Alegría y vivamos el hoy con Plenitud…

QUE TENGAS UN BENDECIDO DIA !!!

Imposible atravesar la vida …
Sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que un amor nos abandone,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe

Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla,
Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.

Crece cuando se supera, se valora, y sabe dar frutos.

Crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias, ¡Y sembrando raíces!

Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación,
sensible por temperamento. ¡Y humano por nacimiento!..

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque
se levante el polvo.

Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones,
capaz de perfumarse, con residuos de flores…
¡Y de encenderse con residuos de amor…!

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y
dándole a la vida más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder…

Cuando se defiende como águila para no dejar de volar…
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.
Entonces…Uno Crece

Y CRECE CUANDO CREE, ESPERA Y CONFIA EN SU CREADOR!

Que pasen un feliz día!!!

Hoy me vi por primera vez…

Hoy me detuve en el espejo de mi baño, y vi a una mujer mayor, sin sueños. Con la rutina de toda la vida, y me di cuenta que me levanté 15 minutos más temprano que nunca.

Me había olvidado cuando fugazmente despertaba hace unos pocos años sonriente y me animaba diciendo que ese día sería mejor que el anterior.

Precisamente no recuerdo cuándo cambio esto. Por despertar atrasada, desesperada por el tiempo, por los pendientes, empecé a no ir a los salones de belleza con la misma frecuencia, porque el dinero lo ocupaba para obra buena actividad familiar.

No tengo más de 45 años y me siento de 90; desesperada porque no he realizado muchas cosas, pero esas cosas ya no son SUEÑOS de antes.

Hoy me desperté 15 minutos antes de mi vieja rutina. Recordé que mi marido tuvo una reunión de trabajo; se fue y ni me avisó. Hoy recordé que mi hijo de 12 años no me obedece; el de 18 años dice que soy ridícula porque no soy hombre como él; y mi hija de 15 años sólo me busca cuando necesita algo.

Estoy segura que todos saben que los amo, pero ¿cómo me pueden valorar si yo no me valoro a mí misma? Por eso, a partir de hoy, seré PRIMERO YO, y lo quiero compartir con ustedes.

Levántense 15 minutos antes, mírense en el espejo y díganse a sí mismas a quien ven. ¿Les gusta esa mujer o desean ser otra? Nunca es tarde para cambiar; tarde sería si mueres.

Ese hoy fue hace dos años, y las cosas cambiaron muchísimo; pero no fue fácil. ¡por supuesto que no! Me costó levantarme temprano para cepillarme el cabello bien y arreglarme como para ir a trabajar. Renuncié a mi trabajo de 15 años (aún lo extraño) y empecé a ir al gimnasio.

Los primeros meses fueron un fracaso, pero después baje de peso; cambié mi forma de vestir y, hasta mi esposo asombrado, me invitó un día a cenar para preguntarme si nuestro matrimonio continuaba bien o tenía un amante: le dije sin vacilar:
Sí… Tengo otro amor que me llena completamente… Y ese amor soy yo; y bueno, qué más puedo decir: soy otra porque PRIMERO SOY YO
Nos pasa que de pronto un día miramos de reojo una vidriera y vemos una imagen reflejada que no es la nuestra.

Un día nos encontramos recordando a aquella mujer y sentimos que la fuimos sepultando lentamente. Presenciamos su lenta agonía… Y no hicimos nada para revivirla.

La pareja, la familia, los hijos… El gato, el perro, el canario… La casa, las compras, el trabajo, el auto, la limpieza, las camas bien tendidas, el orden… Y allí debajo una mujer que grita: ¡Socorro! Que se mueve con amor, con sensibilidad, con vocación, pero que dejó lentamente que todo la supere; y se quedó allí, en ese lugar, viendo pasar la vida de los otros, que se olvidó de sí misma.

Tenemos que revivir a esa mujer y hacer que diga ¡AQUÍ ESTOY! Todos los días.

PRIMERO YO, y no significa que soy egoista… PRIMERO YO, y eso es lo único que importa.

Intentemos recuperar a esa mujer bella que nos hacía sentir seguras. Desterremos culpas; y si el desayuno, el almuerzo, La merienda o la cena se demoran un poco porque nos estamos poniendo guapas, pensemos que ese cuidado a nosotros mismas, esa dedicación, ese amor, serán la medicina mágica que hara que nuestra autoestima crezca.

Si nuestra autoestima no está bien, nada está bien en nuestra vida; y por ello, dejemos que otros nos desprecien o nos desvaloricen.

PRIMERO YO… Mi vida es una piedra preciosa. Soy la única que puede hacer que se destaque por su brillo… O dejar que se apague para siempre.

Si tienes amigas o mujeres conocidas, mándales esta presentación para que nunca olviden que nadie las amará ni las valorará , si ellas no piensan en… ¡PRIMERO YO!.

Si no se los mandas… ¡No pasa nada!

PERO SI SE LO ENVÍAS A UNA MUJER MARAVILLOSA QUE CONOZCAS, LEVÁNTARAS SU AUTOESTIMA… Y TRANFORMARÁS SU VIDA.

ENVÍALO TAMBIÉN A LOS HOMBRES, PARA QUE SEPAN VALORAR EL GRAN TESORO QUE TIENEN….AL VER A SU LADO… ¡ A UNA MUJER!.

Autor: guscha40@hotmail.com

Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina, y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes.

Yo no sé …. si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora; nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi vida.

Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas; descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.

Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y, a pesar de ello, quererme mucho y aún amar, de sentir, de vibrar.

Cuando me miro al espejo, ya no busco a la que fui en el pasado… sonrío a la que soy HOY…. me alegro del camino andado, y asumo mis contradicciones.

Siento que debo saludar a la joven que fui, con cariño, pero dejarla a un lado; porque ahora me estorba. Su mundo de ilusiones y fantasía ya no me interesa. Me interesa ser yo, aquí y ahora!

¡Qué bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños! Que bien poder disfrutar del silencio y de los pensamientos!, ¡Que lindos son los recuerdos y sonreír tras ellos!

La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil, que cuando uno comienza a aprenderlo, ya hay que morirse. Por eso trato de vivirla a plenitud …. Como si hoy fuera el último, gozando cada minuto, cada momento, cada un te quiero, cada rayo de sol que me acaricia y tan solo puedo dar gracias a Dios por toda esta maravilla

El ser humano tarda mucho en madurar.
TENER-RETENER.
Las realidades más grandes y más bellas las tendrás cuanto menos las poseas y retengas.

Si quieres tener el mar, contémplalo, abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas. Porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás… porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento, extiende tus brazos, abre tus manos y todo el viento será tuyo, Disfrútalo!! Porque si quieres retenerlo, te quedarás sin nada.

Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir y que se aleje… lo tendrás maduro a su regreso, porque si lo retienes poseído, lo pierdes para siempre. Los hijos son un regalo de Dios, pero son prestados … déjalos correr

Si quieres tener el sol y gozar de su luz maravillosa, abre los ojos y contempla… porque si los cierras para retener la luz que ya alcanzaste te quedarás a oscuras.

Si quieres vivir el gozo de TENER, libérate de la manía de POSEER Y RETENER. Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo, goza de la suave brisa que acaricia tu rostro.

Goza de la flor que se abre cara al cielo. Goza teniendo todo, sin poseerlo y sin retenerlo.

Sólo así gozarás de la vida, sabiendo que la tienes sin poseerla, y dejándola correr sin retenerla y sabrás que bien has vivido la vida.

“Que tus momentos sean de paz, todos los días sean grandiosos y nunca dejes de AMAR”

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo.
El animal lloró fuertemente por horas,
mientras el campesino trataba de sacarlo sin éxito.
Finalmente el campesino decidió que el animal ya
estaba viejo, el pozo estaba seco, y necesitaba ser
tapado de todas formas y que realmente no valía la
pena sacar el burro.
Invitó a todos sus vecinos [...]